sábado, 23 de abril de 2016

Tratamientos con fármacos






El tratamiento farmacológico contra la obesidad sólo está indicado en pacientes con un IMC mayor o igual a 30 kg/m2 o en pacientes con un IMC superior a 27 kg/m 2, con otras patologías asociadas como diabetes tipo II y que hayan intentado una disminución de peso infructuosa con medidas dietéticas durante los dos ó tres meses anteriores. Las autoridades sanitarias proponen intervenciones culturales, educacionales y en último lugar, terapéuticas.

El uso de estos fármacos solo se justifica como ayuda del tratamiento dietético y de los cambios en el estilo de vida. Además, los fármacos existentes hoy día no curan la obesidad y su eficacia se prolonga únicamente durante su uso, de manera que cuando se suspende la medicación, se vuelve a recuperar peso. Todo tratamiento con fármacos debe ser acompañado con una estricta dieta, cambios de estilo de vida en la alimentación realizar actividad física sino se mantiene este cambio en la prolongación del tiempo hay un alto riesgo de volver a recuperar el peso perdido. Los fármacos sólo pueden ser utilizados por muy corto plazo cuando ya se consiguen los resultados se suspenden y la persona debe seguir con un estilo de vida saludable practicar deporte tener una dieta equilibrada con esto se logra el objetivo final que es no volver a sufrir el aumento de peso y que esto se mantenga a lo largo del tiempo.

El fármaco antiobesidad ideal ha de estar exento de riesgos, incluso durante tratamientos prolongados, carecer de potencial adictivo y permitir al individuo mantener la reducción de peso conseguida. La elección del fármaco debe ser individualizada para cada paciente una vez evaluados los riesgos asociados a su uso y este debe hacerse siempre bajo supervisión médica.    

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