El tratamiento ideal de la obesidad es la prevención. Habría
que dar prioridad a las medidas de salud pública, como el desarrollo de
campañas informativas en cuanto a alimentación en general, y sobre hábitos
alimentarios saludables en particular, y promover y facilitar el desarrollo de
ejercicio físico a distintos niveles de actividad.
El objetivo del tratamiento es reducir la grasa corporal
induciendo, obviamente, un balance energético negativo La reducción de la
ingesta debe diseñarse individualmente de forma que permita las actividades
normales.
Un déficit de 500 a 1000 kcal diarias puede hacer perder
alrededor de 500 a 1000 mg por semana a obesos adultos. Esto representa dietas
que aporten 1000 a 1500 kcal/día. Las restricciones energéticas severas, con
dietas muy bajas en calorías, consiguen pérdidas de peso más rápidamente pero
no aumentan la tasa de éxito en el mantenimiento del peso perdido a largo
plazo.
La combinación de ejercicio físico y restricción
calórica(consumo de alimentos) es más efectiva que cualquiera de ambos por
separado. Aunque la adición de ejercicio a la dieta incrementa poco la pérdida
de peso en las primeras fases, parece que es el componente del tratamiento que
más promueve el mantenimiento de la reducción de peso en el tiempo.
La modificación de la conducta desempeña un papel importante
en el tratamiento de la obesidad. Con ella se pretende ayudar al obeso a
cambiar su actitud frente a la comida y sus hábitos alimentarios y de actividad
física, así como combatir las consecuencias que se producen después de una
transgresión dietética.
El apoyo psicológico o psiquiátrico puede ser necesario
cuando existan alteraciones importantes de la personalidad o cuadros
ansioso-depresivos relevante.
Los fármacos son otra
de las armas terapéuticas para el tratamiento de la obesidad. Desgraciadamente,
aunque casi todos los obesos pierden peso de forma relativamente rápida a corto
plazo, es raro que esta pérdida se mantenga en el tiempo. La inmensa mayoría
van ganando peso de nuevo lentamente, hasta recuperar el peso que se tenía
previamente al tratamiento o en algunos casos, superándolo. Existen potentes
factores no bien comprendidos que tienden a inducir la recuperación del peso
perdido. De todas formas, el principal problema no es el peso corporal en sí
mismo, si no la morbilidad asociada a las complicaciones metabólicas y éstas
pueden mejorar sustancialmente, incluso tras una pérdida moderada de peso. Por
ello no es preciso ponerse como objetivo alcanzar el peso deseable o normal
porque es poco realista a largo plazo. Combinando dieta y ejercicio con
tratamientos conductuales pueden conseguirse pérdidas del 5% al 10% del peso
durante un período de 4 a 6 meses.
|
0 comentarios:
Publicar un comentario